Todavía hay tiempo

Cierta noche, una amiga nuestra soñó ver el infierno. Satanás estaba sentado en su trono buscando a quien enviar a la tierra. Llamó a un demonio y le preguntó:

– ¿Quieres ir a la tierra para desviar a las almas?

– Si, iré. – respondió.

– Y, ¿qué le dirás a la gente?

– Les diré señor que no hay Dios, y que todo lo que se dice de la religión es falso.

– Eso no vale. No vayas, pues no te ira bien.

Satanás le preguntó a otro que dijo:

– Yo iré. Les diré que si hay un Dios bueno y misericordioso, pero que es una tontería servirle.

– No vayas. Tampoco vas a tener éxito.

Un tercer demonio se ofreció para ir. Satanás le preguntó lo que les diria a las almas, y el demonio contestó:

– Les diré que hay un buen Dios, lleno de amor. Les diré que el evangelio de Jesucristo y su muerte en la cruz es verdad. Les diré que deben convertirse y creer en el evangelio; pero les diré que todavía hay tiempo.

– Vé – le dijo Satanás. – Tu tendrás éxito.

El demonio vino a la tierra y ha tenido mucho éxito. Hasta en tu oido ha susurrado: “Todavía hay tiempo”.

Te dice que todavía hay tiempo para ser salvo; que todavía hay tiempo para servir a Dios; que todavía hay tiempo para consagrarse a Cristo.

¿Todavía hay tiempo?. ¡No! La Biblia nos dice que hoy es el tiempo aceptable, el día de salvación. No te dejes engañar creyendo que todavía hay tiempo. ¡Sirve hoy al Señor de todo corazón!.

 

 

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