Ser romántico

No hay palabras mal gastadas y mal interpretadas que la palabra romántico la cual siempre se confunde con cordialidad y sentimentalismo que suelen ser características de personas premeditadas o frágiles, inseguras o inconstantes.

Ser romántico es sobre todo ser fuerte definido seguro de sus sentimientos y determinado, fiel primeramente a si mismo que respeta a su propio corazón, o sea nunca mercantiliza o juega con la persona a quien ama pues para él el amor es sagrado y por eso sabe elevar a la persona amada a un nivel tan o más alto que el suyo.

Ser romántico es saber dar espacio a la persona amada dentro de sí, sin dejar de amarse a sí mismo amando a esa persona con la misma fuerza con que se ama porque sabe que nada se basta a sí mismo.

Ser romántico es jamás avergonzarse de sus lágrimas como la noche que nunca se avergüenza de sus estrellas, al contrario las luces con orgullo porque así cómo las estrellas adornan el cielo, así también las lagrimas de amor adornan el alma que sufre.

Ser verdaderamente romántico es nunca preocuparse en ganar o perder, es jamás preguntarse a sí mismo si está siendo correspondido o no, si es amado o no, simplemente ama sin miedo, ama sin pedir nada, ama sin culpa, ama porque no sabe hacer otra cosa.

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