Reflexión sobre la vida y la muerte

Una de las razones por las cuales nos resulta tan dolorosa la muerte de una persona cercana, es por la cantidad de cosas que quedan sin decirse; por la cantidad de sentimientos que hubiéramos querido haber expresado, pero nunca nos atrevimos a decirlos; por la cantidad de cosas que hubiéramos querido haber oído y nunca nos dijeron; por la cantidad de momentos valiosos que se fueron por el sifón; por la cantidad de caricias que se nos quedaron enredadas en los dedos…

Sin embargo, cuando nos encontramos con los vivos, callamos, aplazamos…

Somos nosotros quienes nos disolvemos, en nuestras propias brumas, en los días no vividos.

 

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