La vocación del matrimonio

La gente joven no puede comprender toda la profundidad y belleza de la paternidad hasta que la experimenta.

Vemos sólo el aspecto superficial, pero no captamos toda su esencia.

Una joven ve a su madre ocupada siempre en el hogar y se pregunta “¿Cómo puede resistirlo, un día tras otro, y con tanta calma? No hace mas que trabajar”.

Hemos olvidado la realidad fundamental de su vida. Esa madre ha encontrado lo que toda mujer busca: la felicidad.

Para una madre, más importante que las recompensas naturales que le ofrece la vida, es el hecho de que está fundamentada en Dios. Cualquier cosa que haga, por insignificante que sea, es para ella una oración, un gozoso ofrecimiento a Dios.

Casi todas las jóvenes seguirán el camino del matrimonio como vocación propia.

Aporta al matrimonio lo mejor que hay en ti.

Entrégate por completo a tu esposo y a Dios.

Verás cómo el matrimonio no es tan sólo una senda para el cielo, sino que te proporcionará un gusto anticipado del mismo cielo aquí en la tierra.

Porque la mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo.

 

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