La importancia de saber decidir

Una compañía está buscando nuevos ejecutivos y le hizo la siguiente pregunta escrita a casi 200 candidatos de ambos sexos, a quienes les pidió la respuesta por escrito:

Está usted camino de su casa en un coche deportivo, en medio de una terrible tormenta y pasa por delante de una parada de autobús y ve a tres personas:

A: Una viejita que está muy grave y que si no llega al hospital a tiempo, se muere.
B: Un médico, muy amigo suyo, quien le salvó la vida hace un par de años.
C: Y al ser más hermoso que haya visto en su vida, con quien siempre ha soñado y estaría dispuesto o dispuesta a pasar el resto de su vida con él o ella.

Como su auto es del tipo deportivo, sólo puede llevar a un pasajero.

¿Qué haría usted? ¿Cuál sería su acción a tomar? Este es un problema de personalidad.

A: La vida de la viejita está en juego.
B: Al doctor que le salvó la vida, siempre en el futuro pudiera retribuirle de alguna manera.
C: ¿Pero, cómo haría para no perder ese perfecto amor?

De los 200 candidatos, sólo uno consiguió el trabajo y su respuesta la encontrarás más abajo. Pero antes piensa lo que tú harías en esta situación y después compárala con la respuesta de la única persona que fue contratada por la compañía.

Esta fue la respuesta de la única persona que pensó hacer lo correcto:

“Le doy las llaves del auto al doctor para que lleve a la viejita al hospital y yo me quedo en la parada y espero el autobús con la persona de mis sueños”.

Aprende a ver los problemas y las situaciones que se te presentan desde otro punto de vista. Así que empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible, y de pronto harás lo imposible.

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