Echa otro leño al fuego

Mientras la temporada de creer parece terminar para el resto del mundo, te ruego que me permitas dejar algo muy claro.

Entre bastidores esperan todavía muchos sueños.

Tenemos al alcance de la mano muchas aspiraciones.

Muchas hambres necesitan alimentos.

Muchos anhelos deben reconocerse con el fin de poder satisfacerlos.

Hay que aventar muchas chispas auténticas antes de que la pasión lleve a cabo su obra perfecta en ti.

¡Echa otro leño al fuego!

Este no es el día en que lo dejas.

Este no es el día en que lloras.

Este es el día en que consigues, mirándolas fijamente, avergonzar a todas las personas de tu vida
cuando te dicen que no lo han entendido.

Porque tú sí lo has entendido. Finalmente.

Y ahora sabes que la fe es la sustancia de las cosas que se esperan,
la evidencia de las cosas que no se ven.

Este es el día en que gritas “¡Creo!”.

Continúa gritándolo hasta quedar ronco.

Se acabó hablar en voz baja.

¿Sabes que pasa cada vez que un hombre dice que no cree, que tarda demasiado tiempo?

Pues que el hombre, cae muerto. Por dentro.
Que es donde cuenta.

Pero puede que pasen otros 40 años antes de que te entierren.
¿Y sabes que dirán cuando esparzan tus cenizas?
Pues dirán que no recuerdan haberte visto nunca verdaderamente feliz.
Y tendrán razón.

Este no es el momento de dejar de creer.
Sencillamente el escepticismo es un lujo que no puedes permitirte.
En otro tiempo la espiritualidad del hombre ha estado separada de su estilo de vida.
Pero tu sabes que esto no tiene ningún sentido.
Nunca lo ha tenido.
Nunca lo tendrá.

De manera que continúa creyendo que tienes la pasión,
la inteligencia, la brillantez, la creatividad, la sabiduría,
la claridad, la profundidad, la experiencia que se requieren para encontrar ese centro silencioso de solaz, serenidad y fuerza necesarios para crear y sostener una vida auténtica.

Cada día es una plegaria.
Una vida auténtica es la forma más personal de rendir culto.
Cuando empieces a creer descubrirás que todas las cosas son realmente posibles.
Aplaude.
Aplaude una vez más.
¡Pero esta vez, que se oiga de verdad!
 

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